5/11/15

El tamaño, a veces, si importa (*)

el villano arrinconado, humor, chistes, reir, satira, pene

Y como todo lo que importa, hay que medirlo… incluso pesarlo


“Es una pena que por un trozo de salchicha, te tengas que quedar con todo el cerdo”. 


Si es cierto el axioma que dice que el hombre tiene el cerebro entre las piernas… el tamaño si importa. En este caso sería posible que un hombre bien dotado fuera también un hombre brillante. De ser así el tema se complica, científicos e intelectuales brillantes serían al mismo tiempo superdotados. El resto de los humanos ni una cosa ni otra.


Si a esto añadimos que todo lo relativo al pene y, por extensión, a los testículos es bueno y positivo: “esto es la polla”, “esto es cojonudo”, “me viene de cojones”, deberíamos concluir que a mayor tamaño todo sería no bueno, sino mejor.

Si el falo ha sido considerado siempre un símbolo de dominación y poder, es ridículo realizar este control con medidas mínimas. El tamaño, en este caso, importa. Si el tamaño del falo mueve a la risa y a la chanza, la dominación es imposible. Aún así, nunca tan poca carne ha dado tanto de si.



EL FALO PISA LOS ESCENARIOS

En otro plano, el artístico, el tamaño y la elasticidad lo es todo. Hay muchos hombres que, con entrenamiento y perseverancia, han conseguido usar sus penes de forma imaginativa e incluso artística. Unos australianos se hicieron famosos con lo que se dio en llamar “papiroflexia genital”. Crearon cuarenta figuras diferentes y organizaron un montaje teatral. Tras el éxito obtenido han vendido el formato a un montón de compañías de todo el mundo. Al parecer, el espectáculo garantiza dejar sobrecogidos tanto a hombres como a mujeres.

Si nos vamos a dedicar al porno, debemos de tener un don… nuestro “cacharro” no debería ser menor de 20 centímetros. También aquí el tamaño importa. Es más, nos proporciona un puesto de trabajo.



USO Y ABUSO DE UN FENOMENO DE LA NATURALEZA

Tras el apunte cultural, el sexual. La relación entre el pene y la mujer siempre ha sido tensa. De amor y odio que se dice. Para algunas mujeres el pene da risa, para otras pena, algunas lo miran con asco, otras lo ignoran y la mayoría lo sopesa… previamente con la mirada. En este momento, tan crítico, un pene superdotado rompe la rutina al suscitar susto o admiración (iba a decir muerte).

Resumiendo, para bien o para mal, el tropezar con un fenómeno de la naturaleza no deja a nadie indiferente… a los hombres tampoco.

Superada la admiración, el problema con estos penes deriva de su manejo y ubicación dentro de lo que se ha dado en llamar “partes pudendas”. En este caso el tamaño si importa, e incluso puede ser un problema… también para los hombres. “Ande o no ande, dame burro grande”, el refranero no siempre lleva razón.

Un pene de más de 20 centímetros no garantiza en absoluto la felicidad de su propietario y sus posibles usuarias o usuarios. Al contrario, puede ser culpable de una penetración dolorosa y molesta… tanto fardar para luego no darle uso.

A la hora de disfrutar del sexo, el tamaño del pene es el complemento circunstancial. Mejor si va con signos de admiración que con interrogación… pero sin pasarse, no vaya a ser que no tenga cabida.



EL CULTO AL FALO Y EL FALO CULTO

El caso es que la fascinación por un pene de dimensiones cósmicas es un elemento recurrente en infinidad de culturas. Poco práctico, como hemos visto anteriormente, pero muy querido por la iconografía popular.

Desde las culturas más rupestres, a los egipcios, fenicios, babilonios, griegos y romanos. Sin olvidar a los hindúes y asiáticos. Todos amantes del culto a divinidades fálicas y muy dados a plasmarlos en joyas, vasijas, paredes, esculturas, etc… mayormente con medidas desproporcionadas. “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”.



LARGO Y ANCHO DE TU PAPICHULO

Si a estas alturas del artículo todavía no sabes si eres o no superdotado, es el momento de las mediciones… sin hacer trampas. Siempre hay que hacer la medición por la parte superior del pene, nunca por debajo. Hay mucho listillo que se mide hasta el perineo y luego va alardeando de un pene de 27 centímetros. Te puedes engañar, pero no puedes engañar a tu consorte. Ella o él sabe mejor que tú lo que se trae entre manos.

No olvides medir también la circunferencia, no es un tema baladí. Según muchos sexólogos, un pene grueso es la clave del éxito en las relaciones sexuales. Es a la entrada de la vagina donde hay mayor sensibilidad. Mejor corto y grueso, que fino y largo. Mala suerte si no tienes la combinación ganadora.

Si las medidas oscilan entre 13 y 15 centímetros tienes un pene estándar, sin son inferiores tienes un pene discreto. En medidas superiores a 15 centímetros –se han dado casos de hasta 40– eres el agraciado propietario de un pene superdotado (luego veremos que no hace tanta gracia). Ya sabes, de nuevo el refranero: “Mucho ruido y pocas nueces”.

Con un fenómeno así entre las piernas, puedes ser actor porno, trabajar en un circo y finalmente donar toda esa virilidad a la ciencia. Pero no todo es jauja, vas a tener problemas para encontrar calzoncillos, problemas para acomodar en los pantalones toda esa hombría y problemas con las mujeres… también con los hombres.



UN PENE PARA CADA RAZA

Un pene enorme garantiza erecciones espectaculares, pero tirando a morcillonas. Es imposible con esas medidas lograr una consistencia “dura como una piedra”. Cuidado con los desmayos, rellenar ese aparato de sangre puede producir desvanecimientos o mareos.

Ver a un hombre con un falo así, además erecto, tambaleándose o perder el conocimiento puede ser sorprendente, trágico y cómico al mismo tiempo.

Por cierto, y no quiero pecar de racista, si eres oriental las medidas serán de 10 a 14 centímetros de largo y 3 de diámetro, caucásico de 14 a 15 y 4 de anchura, para los negros 16 a 20 y 5 de grosor. Nada de ponerse chulito y sacar… pecho, las medidas suelen estar en consonancia con las vaginas de cada raza. Vamos, que una oriental con un negro… a duras penas.

Pero como en todos los sitios no hay regla sin excepción, aunque es recomendable –antes de un encuentro sexual interracial– tomar medidas. Algunas mujeres han tenido el honor de sufrir un encontronazo sexual con un negro, propietario de un minipene. Cuidado con los mitos, que cuando se caen hacen mucho ruido.

Recordar también que la virilidad y el arrojo no tiene nada que ver con el tamaño de los genitales. Dentro de Asia, un continente discretito en las medidas, los vietnamitas hicieron frente con éxito a un ejército de caucásicos y negros de Estados Unidos… “con un par”.



MANIPULANDO LAS MEDIDAS

Si deseas agrandar tu pene cuidado. La cirugía, cortar y pegar, es el remedio más efectivo y doloroso. La prótesis, el más recurrido e igual de doloroso. Recuerda que es mejor recibir ayuda psicológica por culpa del tamaño “antes”, y no “después” de una intervención.

Los artilugios de estiramientos, las bombas de vacío, las píldoras, pomadas y ungüentos van de inocuos a peligrosos y por supuesto son inútiles. La última técnica patentada el “jelqing” (ordeñe), está avalado por la tradición árabe y consiste en estiramientos realizados con las manos desde la base a la punta del pene. El ejercicio provoca el estiramiento y expansión de las cavidades internas del pene, responsables de la erección cuando se llenan de sangre.

Hay que ser cuidadoso y delicado con este ejercicio, practicarlo diariamente y comenzar desde la tierna infancia. Vamos, aburrido y pesado a más no poder, a no ser que una amiga o amigo realice los ejercicios por ti.



DOS BOLAS CON ÍNFULAS

Para concluir, el mundo no se acaba con el tamaño del falo. Los testículos son los que marcan la diferencia. Esta fábrica de testosterona y espermatozoides que cuelga de la base del pene, es el centro de la masculinidad y quien al final corta el bacalao… “por cojones”.

Así de contundentes, los testículos dejan en entredicho la importancia del tamaño de su adjunto. Pero quitemos hierro al asunto… al igual que con el pene, unos testículos grandes no son síntoma de una gran fertilidad y virilidad. "Hombre jodedor, poca picha y buen cojón"... de nuevo el refranero popular pasado de rosca y despistando, ni caso. No siempre la sabiduría popular anda fina.

¿Y si combinamos un falo de superdotado con unos testículos grandes y pesados?... ¡Buena pregunta!, sencillamente hemos creado un monstruo espectacular. Palabra de Dios.



(*) La idea de este artículo viene dada por el libro de Josep Tomàs “El Pene. El mejor amigo del hombre” de la Editorial Aguilar (de lectura muy recomendada por su humor… fálico y sus instructivas enseñanzas). Confieso, humildemente, haber copiado algunas frases y párrafos… “con un par”.

4 comentarios:

  1. Muy buen articulo, me rei mucho

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  2. El refranero tambien dice "Con buena polla bien se folla" aqui no habla de tamaños sino basta con que sea "buena" asi que no todo son medidas.

    La lectura ha sido amena, un saludo.

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  3. Genial! Muy bien escrito, muy fino y muy divertido.

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  4. recien descubro tu blog y te felicito...lo cuentas todo muy bien con una dosis de elegante humor nada grotesco ni chavacano. RG

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